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Artículos

Algunos miembros del Consejo Asesor de la Magistratura (abogados y jueces) se postularon para renovar sus mandatos.

La ley 8.197 los fija en dos años aunque permite la reelección indefinida.

Ley vigente que -como muchas otras- desoye los principios de periodicidad y alternancia de quienes representan a los estamentos, valores de la República que hoy están en extinción al igual que la división de poderes o la publicidad de los actos de gobierno.

La rotación en las funciones fue pensada, justamente, para evitar la acumulación y conservación del poder porque la perpetuación de funcionarios –señala la experiencia- genera costumbres y rutinas amañadas, componendas y corruptelas (concursantes parientes de consejeros o que trabajan en la misma oficina que un jurado -no hubo excusaciones y resultaron ternados-, demoras en la corrección de exámenes, limitación injustificada de las impugnaciones por no autorizar fotocopias, resoluciones infundadas y evidentemente arbitrarias, etc.).

Algunos candidatos a reelección prometen a futuro la publicidad total de los actos del Consejo.

¿Por qué creerles, si han adoptado la costumbre de deliberar en secreto al terminar las entrevistas de concursantes, momento clave en que se asignan los puntajes finales?

El reglamento del cuerpo manda que las entrevistas sean públicas, pero la “práctica” ha generado una excepción y su finalidad es ocultar una parte del procedimiento. Si forma parte de la entrevista que es pública, la deliberación debe ser pública y no secreta.

Unos pocos ciudadanos –abogados y jueces- tenemos el poder de decidir en las próximas elecciones la renovación de los miembros del CAM.

Si volvemos a elegir a los mismos, es probable que tengamos mucho que esconder.

Carlos Díaz Lannes.
Director del Centro de Estudios en Democracia, Justicia y Seguridad

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